© Jorge Faral 2009-2015

Agradecimientos

(presente en la primera edición)


​No habría comenzado esta aventura sin la propuesta, la insistencia y el optimismo de Sara Viana: muchas gracias, Chaly. Y tras ella, el apoyo también entusiasta de los integrantes de ASPROE, particularmente de Juan Calvete, Marcelo Guillermo, Ella Firpo y Pablo Carriquiry.     

​De Juan Carlos Carrasco y de Diego Velasco heredé la idea, de que el mejor modo de comenzar a entender la Filosofía es conocer su despertar y evolución en la Grecia de hace 25 siglos. Ellos son, por tanto, el cimiento de estas páginas que me tocó escribir.    

Bien al comienzo, Joaquín García-Huidobro me recomendó una serie de libros certeramente elegidos. Más adelante, Alfonso Ramos, Alejandro Korahais, Diego Velasco, Jaime Fuentes y, especialmente, María del Huerto Prato, corrigieron con generosa paciencia mis borradores. De ellos recibí además asesoramiento narrativo, histórico, filosófico y pedagógico. A todos, gracias.    

​Una vez compilado el texto, debía ponerlo a prueba en mis clases e invité a Analía Giménez a hacer otro tanto en las suyas. Se animó y, al parecer, ha tenido buenos resultados, lo cual demuestra, sobre todo, sus buenas dotes docentes. Podría decir que ha sido mi copiloto en los dos años de experimento con la versión prototipo de este libro. Estoy muy agradecido por su colaboración.    

A varios expertos como Gerardo Echavarren, José Luis Vidal y Juan José García debo la corrección de ciertas imprecisiones filosóficas -si alguna permanece es enteramente mía- y el estímulo para seguir adelante.     

​Viejos colegas y amigos como Jorge Mastropietro, Diego Passadore y Alberto Bossio tuvieron la amabilidad de ofrecerse como beta testers (ellos entienden esta jerga informática). Una vez más he comprobado su amistad y su agudeza intelectual. De paso, creo que pude aportarles una idea un poco más indulgente de la Filosofía.     

Gracias a Margarita Medina por la animosa propaganda que ha hecho de este libro, sin yo poder satisfacer su demanda de más ejemplares. Con esta primera edición espero no defraudarla.      

​A Gerardo Tumini agradezco la oportunidad que me dio para divulgar la versión preliminar en algunos colegios argentinos. Y a María Inés Montserrat, Mariana Morales y Nieves Viaña por aceptar probarlo en uno de Buenos Aires, donde ellas trabajan.    

Debo también un especial reconocimiento a los autores que figuran en la bibliografía. En conjunto, se me representan formando una pirámide humana de sabiduría, a cuya cima he osado trepar de vez en cuando para escribir con mis palabras lo que ventajosamente alcanzaba a ver.     

​Por último, agradezco y de algún modo dedico este libro a Catalina, Víctor y Tomás por susurrarme ideas en momentos de dudas o de sequedad inspirativa. Y, por supuesto, a mis queridos padres Eduardo, ya difunto, y María Luisa, quien sigue auxiliándome con su oración, cariño y contagiosa alegría.    

Nadie logra nada solo. Y estas líneas creo que lo evidencian sobradamente.

Jorge Faral Pena
​Montevideo, diciembre 2009