© Jorge Faral 2009-2015

Propuesta didáctica

(Prólogo a la segunda edición)


En la primera edición decidí ocupar el lugar de este prólogo con numerosos  agradecimientos, dejando la fundamentación didáctica –exigible a todo libro con pretensiones de ayudar a aprender algo–, para www.delamanodelosgriegos.com (de aquí en más: la web). Ahora será al revés. Los agradecimientos pasarán a perpetuarse en la web, y aquí está mi propuesta didáctica.    

Dicho en una frase, este libro introduce a la Filosofía desde una perspectiva histórica, tal como surgió y se desarrolló en la Grecia antigua. Existió una versión preliminar, puesta a prueba durante dos años en tres colegios, y mejorada ahora con la experiencia de la primera.     

Mi aspiración es enseñar a gustar de la filosofía y ayudar a pensar; dejar en cualquier lector de cualquier edad un “buen sabor de boca” con esta disciplina (o devolvérselo, si es que añora no haberla comprendido o estudiado con mayor interés en su momento).  En definitiva, ofrecer una introducción a la filosofía apta para todo público.    

​Para esto, me propuse tres niveles de objetivos, de algún modo anudados. El más visible es el curricular: introducir en la Filosofía a estudiantes preuniversitarios. En mi caso, utilizo lo que escribí como libro de texto para un Taller de Ciencias Sociales, con alumnos de 15 años de edad, durante unos 26 módulos de 80 minutos semanales.     

​En el siguiente nivel aparece el objetivo pedagógico: ayudar a aprender a pensar y a estudiar, es decir, a desarrollar actitudes mentales como observar,  relacionar, sintetizar, comparar y un extenso etcétera.     

​Por último, el menos visible pero no menos importante objetivo educativo: enseñar a apreciar el valor original y permanente del pensamiento griego clásico. En otras palabras, que los alumnos aprendan que problemas de aquella época son también actuales y que varias propuestas de aquellos filósofos siguen razonablemente vigentes: la ética como armonía de virtudes personales; la trascendencia de la verdad y de la belleza por encima de lo temporal y material; la necesidad de regímenes políticos estables que garanticen justicia y seguridad sociales; la búsqueda de lo común y permanente detrás del cambio incesante      

Hasta aquí el qué y el por qué. El cómo se refiere al contenido del libro y a su diagramación, que están suficientemente descritos en el Índice general y en la página de Presentación del contenido.    

El enfoque es doble: histórico y didáctico. El primero facilita descubrir paralelismos y herencias intelectuales en la historia del pensamiento. El segundo persigue la asimilación significativa de los contenidos: abstracción gradual, enriquecimiento del vocabulario, capacidad discursiva, apertura al diálogo, descubrimiento de la trascendencia, interés por lo ético.    

He intentado un estilo sencillo, ameno y gráfico, sin perder profundidad. El carácter epistolar de los primeros capítulos es amigable. Los capítulos biográficos son narrativos en presente, para involucrar al lector como protagonista. En el último capítulo, Aristóteles dialoga con su discípulo –Alejandro Magno adolescente–, dando frescura a la exposición de su filosofía, que es densa en conceptos y algo árida en sus escritos originales. Además, el libro está salpicado de esquemas, tablas e infogramas que esclarecen algunas ideas. Y los acertijos y crucigramas aportan un matiz de entretenimiento y desafío.    

​Todo esto es didáctica... si el docente aporta su experiencia, su entusiasmo y su creatividad. Cualquier libro de texto es como una partitura musical, que cada músico (cada docente) interpreta según su destreza y su sensibilidad y su público. Por mi parte, aunque soy luthier y compositor, mi modo de hacer sonar el instrumento y de interpretar la partitura no es el único ni el mejor: no es más que una propuesta.    

​Y la web es otro instrumento y otra partitura. Justamente allí, entre otras cosas, expongo el modo en que estoy usando (interpretando) este libro: ver la página Lecciones y la página Sugerencias del menú Didáctica. Siempre me pareció que el formato web era el más conveniente para “el libro del profesor”: porque no congela el texto en el tiempo, es ilimitado en espacio para proporcionar recursos (acceso en línea a libros, videos, otros sitios interesantes de Internet) y está abierto a la comunicación con colegas y alumnos. En fin, los invito a visitar la web y enviarme comentarios.

Jorge Faral Pena
​Montevideo, agosto 2010